El pasado 20 de junio, Día Mundial de las Personas Refugiadas, presentamos nuestra campaña Escuela Refugio, para reivindicar que se garantice el derecho a la educación en situaciones de conflicto y refugio.

1 de cada 4 niños y niñas sin escolarizar vive en un contexto afectado por crisis. Para ellos la escuela es su refugio. Aunque las escuelas protegen y, a la vez, deberían ser protegidas, siguen siendo objeto de ataques: entre 2014 y 2018 se registraron más de 14.000 ataques a la educación en 34 países.

Desde Burundi conocimos la historia de Sanganyi Namangala Tamy, refugiada congoleña en el campo de personas refugiadas de Kinama y Vicepresidenta del Comité de Refugiados del campo, quien nos cuenta que trabaja “concienciando a los jóvenes sobre la importancia de la educación, en particular, la educación de las niñas. Sin educación no hay futuro.»